Instrucciones para un votante debutante

Artículo redactado para su análisis y comentario en 2.º de Bachillerato

Votar, para alguien que estrena la mayoría la edad y accede al derecho al sufragio, es hoy más difícil que hace 40 años, cuando se celebraron los primeros comicios municipales, cuando tan solo llevábamos unos meses con una constitución democrática en vigor. Es cierto que en aquel tiempo ETA minaba la moral del ejército a base de atentados mortales, que el ruido de sables amenazaba la estabilidad del primer Gobierno, que Tejero ya había ensayado su fracasado intento de Golpe de Estado y que, a muchos españoles, aquella nueva era, una vez fallecido Franco, no sonaba tanto a futuro esperanzador sino que recordaba a los movedizos años de la II República, aquellos que acabaron en una Guerra Civil de miles de centenares de muertos. Votar en 2019, para un votante debutante, es más difícil que en 1979 porque es uno de los pocos actos analógicos en los que puede participar y porque se produce en un estado de confusión inédito, en un contexto político desconocido para políticos, para politólogos, para encuestadores e, incluso, para votantes expertos.

Sin intención de imponer dogma alguno, aquí recojo algunas indicaciones de lo que, en mi opinión, un votante debutante debería tener en cuenta de cara a las próximas elecciones del 28-A, más si cabe, si este es un elector residente en la Comunidad Valenciana. En primer lugar, todo neófito del voto debe saber que votar es un derecho, no un deber, por lo que tiene a su disposición el poder de elegir si quiere votar o no. «Si no votas, no puedes quejarte luego», dice el recurrido eslogan de los muy votantes. No es cierto: vote o no vote, todo ciudadano tiene intacto su derecho a la libertad de expresión, ya sea para expresar una queja política o para valorar lo mucho que le gustan los días de lluvia. El elector puede abstenerse y, con ello, ser elector, no votante y abstencionista al mismo tiempo. En cambio, sí debe tener presente que, al no votar, está cediendo a aquellos que si vayan a votar su derecho a decidir sobre las políticas que se tomarán en unos meses. Es decir, si no quieres que decidan por ti, no tienes más remedio que decidir ir a votar.
Al no votar, está cediendo a aquellos que si vayan a votar su derecho a decidir sobre las políticas que se tomarán en unos meses.
En segundo lugar, el votante que se estrena en estas lides debe tener claro que votar, o lo que es lo mismo, participar en democracia, tiene más valor que haber optado por una de las numerosas opciones. Ello quiere decir que votar en blanco, nulo o al partido «equivocado» tiene mucho más valor democrático que no votar. Por lo tanto, quien vote a Vox, Falange Española o al Partido Comunista Leninista partidos que, quizá, estarían más cómodos siendo el partido único en una dictadura podrá considerarse más demócrata que el abstencionista. Apoyar la democracia no solo se demuestra con las ideas que uno defiende, sino en los actos que uno practica; y votar es el acto democrático por excelencia. Sin embargo, también debe tenerse en cuenta que si eres demócrata y apoyas a uno de los mencionados partidos, que abogan por otros sistemas políticos alternativos, estarás incurriendo en una contradicción que, probablemente, no habías previsto: votas para que no puedas volver a votar.

No conviene tomar a broma lo que opciones de dudoso perfil democrático puedan llegar a hacer en un futuro si cuentan con los apoyos suficientes. Igual que España pudo pasar en tres años de una de las dictaduras más consolidadas y longevas de toda Europa a una democracia moderna y garantista al más alto nivel, también puede hacer el recorrido contrario en menos tiempo. ¿Y si la primera vez que se vota se convierte en la última? Convendría hacerse la pregunta sosegadamente antes de elegir la papeleta que introducir en el sobre de votación.
¿Y si la primera vez que se vota se convierte en la última? Convendría hacerse la pregunta sosegadamente. 
Por muy difícil que parezca esa elección, toda duda, toda indecisión se cura con la lectura, con la información sobre lo que han hecho, hacen y pretenden hacer los candidatos a los que podemos votar dependiendo de nuestra circunscripción. Finalmente, lo importante es disfrutar, en la medida de nuestras posibilidades, el analógico hecho de introducir la papeleta en la urna. Para ello, estimado votante debutante, no olvide llevar consigo su documento nacional de identidad.

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