Los estilemas de Grijelmo

En ocasiones, el entusiasmo que dedicamos a nuestras pasiones nos impide valorar las mismas de forma objetiva. Suele suceder cuando más especializada —y, por tanto, más minoritaria— es esa pasión, lo que implica que, a la hora de compartirla en público, un porcentaje alto de receptores no asuma ese entusiasmo o, directamente, reconozca su absoluta indiferencia. Para entender la novela El cazador de estilemas, de Álex Grijelmo, más allá de su sencillo argumento, hay que inferir el entusiasmo por las palabras sobre el que el autor ha levantado su trayectoria. Solo sabiendo que, en la narración homodiegética llevada a cabo por sus protagonistas, se encierra el fervor personalísimo de Grijelmo, el lector podrá descubrir algo más que el simple entrenimiento que, a simple vista, su último libro nos ofrece. 

El cazador de estilemas narra, a través de las voces de un policía de rasgos muy españoles («y mucho (sic) españoles», como diría Rajoy), un profesor universitario en decadencia y una empresaria elevada al estereotipo de la belleza femenina, una compleja investigación policial que se agrava con muertes inesperadas. La técnica de investigación es el único elemento original en un planteamiento argumental apegado a la base de la novela negra clásica. Esta se basa en los estilemas, los rasgos de estilo que caracterizan nuestra expresión oral o escrita. 

La novela, que se nos muestra claramente como el divertimento de un autor más acostumbrado al ensayo o a la divulgación, ofrece pocos alicientes para el lector avezado en novela negra, circunscribiendo el interés por la misma a lectores que compartan las mismas pasiones que Grijelmo. Una vez entendido en qué consiste cazar estilemas este tipo de lector, en el que me incluyo, focaliza su lectura en cazar los estilemas que el propio autor quiere resaltar conscientemente en boca de sus personajes e incluso aquellos que de manera involuntaria plasma como sello de su estilo como novelista. Estilo, por otro lado, que bebe de sus libros de carácter divulgativo como La seducción de las palabras o El estilo del periodista. Ni el propio Grijelmo puede huir de aquello de lo que peca su alter ego en la novela, el profesor decadente experto en palabras. 


El cazador de estilemas, Álex Grijelmo, Espasa, 2019.


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